jueves, 14 de agosto de 2014

Hablar Mal De Los Demás - La Ghiba-


El Profeta (saws) quiso aclarar el significado de "hablar mal" a sus compañeros a través de preguntas y respuestas. El les preguntó: "¿Saben lo que es hablar la Ghiba?" Ellos respondieron: "Allah y su Mensajero saben mejor". El dijo: "Es decir algo sobre tu hermano que a él le pueda disgustar". Alguien preguntó: "¿Y qué sucede si yo digo algo sobre mi hermano y es verdad?". El Profeta (saws) respondió: "Si lo que dices de él es verdad, pues es ghiba; y si no es verdad, pues es una calumnia".
Muslim, Abu Daud , Al Tirmidhi y An- Nasái.
La ghiba es un atributo negativo; y sólo los que no han logrado nada se dedican a ella. Es un arma de destrucción, pues quien es aficionado a ella no deja a nadie sin lanzarle sus dardos y herirlo. No debemos sorprendernos, pues, que el Corán presente una imagen tan repulsiva de tan vil costumbre que hace a la gente estremecerse de horror:
"¡Oh, creyentes! Evitad sospechar demasiado [de la actitud de los demás], pues ciertamente algunas sospechas son un pecado; y no os espiéis, ni habléis mal del ausente, pues ello es tan repulsivo como comer la carne de un hermano muerto. ¿Acaso alguno de vosotros desearía hacerlo? Por supuesto que os repugnaría. Y temed a Allah; ciertamente Allah es Indulgente, Misericordioso." (49:12)
Si pensar solamente en comer carne humana ya causa malestar, ¡Cuán repulsivo es pensar en comer la carne del propio hermano muerto!
En toda oportunidad, el Profeta (saws) mencionaba esta alegoría coránica para imprimirla en los corazones y mentes de la gente. Ibnu Mas'ud relató: "Estábamos sentados con el Profeta (saws) cuando un hombre se paró y se marchó. En ese momento otro habló mal de él. El Profeta (saws) dijo: 'Límpiate los dientes'. El hombre dijo: '¿Por qué? No he comido carne'. El Profeta (saws) le respondió: 'Acabas de comer la carne de tu hermano". Ahmad.
Todos estos textos y citas demuestran la santidad y dignidad que la persona disfruta en el Islam. Sin embargo, algunos eruditos han mencionado algunas excepciones, necesariamente limitadas a ciertas circunstancias, cuando hablar sobre una persona en su ausencia es permitido. Entre esta excepciones esta la de una persona que ha sido oprimida y se está quejando de su opresor. Aunque deba entonces hablar sobre lo que al opresor disgusta, es su derecho hacerlo a fin de garantizar la justicia; en consecuencia, se le da permiso para describir el mal que se le ha causado.
Si alguien desea investigar el carácter o la idoneidad de una persona con la que desea entrar en sociedad, o que le ha pedido su hija en matrimonio, o que le está pidiendo trabajo, está permitido que aquellos que son consultados den su opinión franca y honesta.
Aquí se presenta un conflicto entre dos obligaciones: una, dar buen asesoramiento a quien busca información; y dos, proteger el honor de la persona sobre la cual se pide una opinión. Pero la primera obligación tiene precedencia sobre la segunda, pues es más importante y sagrada.
Fátima bintu Qais consultó al Profeta (saws) sobre dos hombres que la habían pedido en matrimonio. El Profeta (saws) le dijo sobre uno de ellos:
"Es un bueno para nada y no tiene propiedades". Y sobre el otro, "nunca baja su bastón del hombro", queriendo decir que frecuentemente golpeaba a las mujeres en sus casa.

La regla general sobre la permisividad de hablar sobre alguien en su ausencia está regida por dos consideraciones: la necesidad y la intención.
1. La necesidad: Cuando no hay una necesidad urgente de mencionar a la tercera persona de una forma que le disguste, debemos abstenernos de violar la santidad de su personalidad y su honor. Si hay necesidad de mencionarlo pero ésta se puede satisfacer con una referencia indirecta, no debemos ser explícitos. Si una discusión general basta, se debe evitar mencionar personas específicas.
2. La Intención: En cualquier caso, la intención es un factor decisivo. El que habla conoce sus motivos mejor que nadie - si es que constituyen un justo reclamo contra una injusticia o mero rencor, si es una investigación objetiva o una calumnia, critica académica o simple habladuría (ghiba), un buen consejo o la difusión de un rumor. Al respecto podemos decir que el creyente es el juez más exigente consigo mismo; más que un tirano o un socio ambicioso.
Libro : Lo lícito y lo ilícito en el Islam (se puede descargar en PDF)
No nos arriesguemos a perder los beneficios y recompensa del ayuno, por lo que pueda salir de nuestra boca.
Que Allah os cuide y proteja a todos de aquellos que os quieran hacer daño.

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